Acerca de las reclamaciones territoriales.

Este artículo no va a gustar mucho, lo sé. Pero no importa, voy a escribirlo.

A propósito de las Islas Malvinas ¿te has puesto a pensar en la cantidad de reclamaciones territoriales que tiene un país contra otro en todas partes? La propia Argentina tiene algunas otras reclamaciones, algunas solucionadas con acuerdos (precisión de fronteras) y otras que no tanto (Campos de hielo, las islas al sur del Beagle, la Antártica Argentina) y así, cada país en lo suyo, incluso tratando de implicar a otros en sus luchas.

Esta es la era de las naciones, cada una tiene reclamaciones parecidas, la mayoría de los países tiene las suyas, y si no las tiene es porque las resolvió, por la vía armada o diplomática.

En este contexto concebimos que somos todos parte de un Estado, todos los habitantes del mundo, incluso en los rincones más apartados y aunque su cultura no tenga mucho que ver.

Esta concepción del mundo que se completó con la descolonización de la mayoría de las colonias, pero gestada desde unos siglos antes convirtió a muchas personas en defensoras de causas que les eran ajenas.

Diré algo que no va a caer bien. No me gusta ver a la Argentina reclamando las Malvinas, tampoco me gusta ver a los políticos chilenos aferrándose a un trozo de tierra o a los españoles enfervorizados por un peñon de mierda perdido hace 3 siglos más o menos.

Aunque mi punto de vista no es muy popular, creo que la era de las naciones provoca un grave problema que es el nacionalismo, no simplemente el patrioterismo, no, el nacionalismo.

La nación es un concepto superior a la tribu, básicamente en el tamaño y la reglamentación, las tribus son pequeñas y se rigen por la tradición oral, las naciones son grandes y tienen un cuerpo legal que rige todos esos territorios. Este tribalismo es peor que el anterior, porque siendo territorios tan grandes y tan densamente poblados, los intereses de unos pocos pero poderosos fácilmente se confunden con los intereses del pueblo, en realidad se provoca la confusión.

Es interesante ver que muchas naciones latinoamericanas surgieron porque los peninsulares no daban suficiente poder a los criollos que eran a su vez, los más poderosos del lugar. Esto, claro, se dice de otra manera, se dice que los españoles nos oprimían, etcétera. Ese fue el germen del nacionalismo americano.

Siempre pienso en la Guerra del Pacífico como un excelente ejemplo de cómo funciona el nacionalismo. En el norte de Chile, en realidad en la que era Bolivia y en lo que era Perú, habían compañías salitreras que eran explotadas por empresas chilenas y de otros explotadores de las potencias, la historia cuenta que los bolivianos aumentaron un impuesto y eso provocó la invasión. Hasta ahí entendemos la causa de la guerra, ¿pero qué hubiese pasado si el mismo hecho hubiese ocurrido en el siglo XXI? ¿No sería condenable atacar a un país por subir un impuesto que afecta finalmente a un par de empresas? Es por lo mismo que uno mira mal a los Estados Unidos, pero el patriotismo es ciego. Y lo que viene a continuación es lo peor: Miles de personas cegadas por el nacionalismo, luchando por intereses privados para que esas minas estuviesen bajo otra jurisdicción, con menos impuestos. Eso es todo lo que querían lograr. Años después, ya en el siglo XX se sabía que esos mineros recibían un salario que sólo podían gastar ahí mismo, en las pulperías, eran prácticamente esclavos. Pero al final del día todos se sentían orgullosos de ser chilenos, me pregunto entonces si no será masoquista aquello.

Y esto pasa con todo tipo de conflictos, si no para beneficiar a una empresa, es para beneficiar al político de turno que quiere aumentar su aprobación, porque claro, la guerra de las Malvinas no fue una lucha por el orgullo nacional solamente, esto era para que el régimen militar tuviese más aprobación, al final el tiro les salió por la culata pero la intención era esa, al fin y al cabo no es por el bien de los argentinos.

Y en el fondo, volviendo al día de hoy ¿en qué beneficia a un tucumano que las Malvinas sean argentinas? Poco y nada. ¿en qué beneficia a los kelpers ser argentinos? Cero, es más, les perjudicaría, las leyes pasarían a ser las argentinas, los salarios bajarían (incluso si las leyes se ajustasen, el nivel de vida local no se podría sostener).

Sobre el nacionalismo quisiera citar a Martin Hache:

Esto lo encontré hace poco, me pareció interesante y a propósito de estar hablando de las Malvinas, es adecuado.

Es todo esto una manipulación de arriba del ego de los de abajo para que hagan lo que los de arriba quieren. En el fondo el concepto de patria es para eso.

El colmo del absurdo llega cuando en una escalada de incidentes diplomáticos, Marruecos ocupa un islote miserable llamado Perejil (hasta el nombre es insulso) que no tiene nada en su interior, es un peñasco en el mar. Todo esto provocó una movilización de tropas, y todo un problema país en ambos lados, que acabó con prisioneros, un herido, notas diplomáticas. Y uno se pregunta ¿para que? ¿cuál es el objetivo de disputar un trozo de roca en el mar? Geopolíticamente puede ser importante o no, pero al margen de la era de las naciones pensemos en las personas y ahí es cuando uno se da cuenta que es absurdo, que la propia era de las naciones falla y nos llevaría en el peor de los casos a la autodestrucción (de hecho la guerra fría se trataba de evitar eso).

La CELAC, un aporte.

Medio escondida, apareció en algunos medios la noticia de que en Latinoamérica se estaba configurando una nueva organización supranacional. Bueno, en realidad cuando MERCOSUR o la UNASUR surgieron, tampoco es que se les diese bombo meses antes, lo digo como ciudadano promedio.

Pues bien ¿Qué es la CELAC? Partiendo por lo elemental, describir la sigla es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, una organización desarrollada desde la última cumbre del famoso pero a la vez desconocido “Grupo de Río“, un organismo previo de reunión, más que nada diplomático para América Latina en que los presidentes se reunían una vez al año para… no sé, no mucho.

La CELAC, proyecto impulsado aunque no exclusivo de los gobiernos de corte socialista-bolivariano (prueba de ello es que la web de la CELAC está bajo el dominio venezolano) es la evolución del Grupo de Río en una institución real y que integra tanto a países americanos como caribeños (aunque no necesariamente sean latinos, como por ejemplo Jamaica). Claramente no es lo mismo llegar a acuerdos en una reunión anual que en una institución que existe todo el año.

Pero en el fondo tanto el objetivo del Grupo de Río como de la CELAC es contrarrestar la influencia estadounidense en la región, que tradicionalmente ha sido muy fuerte, traduciéndose incluso en ayudas económicas, sobre todo en Centroamérica y el Caribe pero también en la creación de pugnas entre los propios países para defender intereses netamente comerciales, es cosa de recordar las filtraciones que todos conocemos.

Habrá quien diga ¿de qué sirve todo esto? Conversando con alguien en un foro me decía y lo cito:

¿Que diferencia hay con Unasur, con el mercosur, con la CAN, y en especial con el Grupo de Rio? Mucha demagogia, populismo, y actos politicos. Hasta que no se vea resultados tangibles, y ponga un cronograma de actuación serio, no me creo nada. Mucho discurso y poca accion.

Lo cual es cierto, el ciudadano promedio no se entera de para qué sirven estas cosas y en efecto durante estos años varias de estas instituciones sólo sirvieron para que los mandatarios y una comitiva fuesen a dar un paseo. Por eso mismo, prefiero que exista la CELAC a que exista una comilona anual llamada Grupo de Río.

Sólo para terminar de aclarar lo que contiene la pregunta: La CAN (países andinos) y el MERCOSUR (Países del río de la plata) son organizaciones que abarcan países distintos pero con un objetivo común que es una integración como la de la Unión Europea, con acuerdos de aduanas, fronteras, etc. UNASUR viene a ser algo parecido pero de orden sudamericano, una especie de superposición de ambas CAN y MERCOSUR.

No anduve pendiente de la CELAC ni de los discursos en general, pero me quedé muy pendiente del discurso de Hugo Chávez ante la audiencia, siendo que no soy un seguidor de sus postulados, pero me pareció ver un planteamiento de su parte tan integrador y amistoso con los gobernantes de países no bolivarianos (como Colombia o Chile) en contraste con su postura “belicista” de épocas anteriores me dio una muy buena impresión, de hecho, adivinen quién será el próximo presidente pro tempore de la CELAC.

Ahora lo que queda es que de tantas instituciones y reuniones multilaterales quede lo importante (la CELAC y si es viable UNASUR y nada más) pero sobre todo que haya integración, desarrollo, que hayan cambios reales. Quizás algún día veamos una Sudamérica sin fronteras, quizás fondos de cohesión para que ningún país de América quede atrás en el camino al desarrollo humano y económico.

La imagen que ilustra el artículo es Creative Commons y es del Gobierno de Guatemala.

Parlamentarismo versus presidencialismo.

Es interesante notar que prácticamente todos los sistemas de gobierno en América son presidencialistas (Canadá, Guyana y algunos países del caribe son las excepciones) y prácticamente todos los de Europa Occidental son parlamentaristas. ¿Por qué?

Evidentemente la influencia política de Estados Unidos es decidora pero hay otro factor que puede influir y es la sucesiva cantidad de golpes de estado y caudillismo en la región que sólo tendió a amainar por los años ochenta, por lo que un gobierno personalista se acomodaba más a la cultura local.

Estos dos factores me hacen pensar en que algo anda mal, al menos por el hecho de que los latinoamericanos no hayamos podido muchas veces elegir si queríamos ser gobernados de otra manera.

Creo sinceramente que el parlamentarismo es una buena estrategia gubernamental que favorece la democracia bajo ciertas condiciones pero antes es necesario ver también las ventajas del presidencialismo:

La más clara es que el poder ejecutivo y el legislativo están separados, el problema de esto es que en la práctica, aún en un sistema presidencial el parlamento y el presidente tienen mucho que ver, a diferencia del poder judicial. Básicamente para gobernar necesitas tener una mayoría en el congreso y en el senado si el sistema es bicameral. Un presidente sin diputados que le favorezcan no tiene ningún futuro.

La otra ventaja supuesta del presidencialismo es que el parlamentarismo “produce inestabilidad”. Quizás esta explicación se debe a que el parlamentarismo permite en algunos casos formar y destituir gobiernos sin elecciones de por medio (por ejemplo, lo que ocurrió con Italia y Grecia aunque hubo renuncia de por medio). Pero muchos gobiernos presidenciales también han sucumbido y por otro lado la formación y destitución de gobiernos por parte del parlamento tiene su lógica por cuanto el significado del parlamentarismo es ese, que el parlamento es quien forma el gobierno.

Problemas del presidencialismo.

Uno de los problemas prácticos del presidencialismo es que concentra mucho poder en una sola mano, muchas veces con muy escasa y dificil fiscalización. En muchos países latinoamericanos esto se manifiesta por ejemplo, en que al ganar un presidente, éste no sólo obtiene el poder de gobernar instituciones de rango nacional, sino también (como en el caso de Chile que es muy claro) las instituciones de nivel regional o provincial, en una especie de todo o nada. Esto evidentemente no es muy grave en el caso de los países con sistemas federales.

Otro problema del presidencialismo es que la elección presidencial y la parlamentaria tienen poca conexión, por lo que un presidente podría salir electo teniendo a todo el parlamento en contra, creando una situación de inestabilidad insostenible, esto se nota especialmente en países donde no hay un bipartidismo, por lo que el presidente sale electo con el apoyo del 20 o 30 por ciento del electorado.

La segunda vuelta o ballotage es el otro problema, para intentar resolver el problema anterior se procura en muchos países que el presidente resulte electo con el 50,001% de los votos o más. Esto le da bastante legitimidad política porque ganó y la mayoría absoluta de los electores fue la que le eligió, no obstante lo anterior, esto es una mayoría que nada tiene que ver con las mayorías del parlamento, por lo que igualmente el candidato electo puede no tener representantes para llevar a cabo su plan de gobierno.

Una de las cosas que me gusta del parlamentarismo es que los gobiernos pueden ser de coalición, quiero decir, es más dificil que un partido forme gobierno y no sea controlado, pero mi conclusión va más allá, porque al formar gobiernos con partidos anexos que no siempre aceptan tu discurso, modera necesariamente el tono de las políticas del gobierno final y generalmente se gobierna con mayoría absoluta o con el apoyo de otros partidos cuando hay un partido vencedor al que le falta poco para formar gobierno y no hay un rival.

Desde hace mucho tiempo me gusta el modelo suizo de gobierno, donde aún más, el gobierno siempre es una coalición de cuatro partidos que representan a la inmensa mayoría de los suizos y que no son partidos afines tampoco. La denominada fórmula mágica, donde no hay un presidente o un primer ministro sino un gobierno colegiado.

Mi humilde postulado es un gobierno parlamentarista para que la presidencia o mejor dicho el ejecutivo sea controlado por aquella institución. El parlamento no debería ser controlado por una mayoría absoluta de un partido o pacto electoral, obligando al partido ganador a no ocupar más del 49% de los escaños, esto obligaría al ganador a pactar de todas maneras con el resto de los partidos pues creo más que en un gobierno de mayorías, en un gobierno representativo de la mayor cantidad posible de visiones. Y por supuesto para supervigilar al parlamento, un sistema de iniciativas legislativas y referéndums que permitan al pueblo llano fiscalizar a ambos entes.

Y para explicarlo voy a poner el ejemplo de la victoria del Partido Popular en las últimas elecciones españolas, si bien el Partido Popular ha ganado las elecciones, las ha ganado por el 44% aproximadamente de los votos, pero su sistema electoral basado en circunscripciones interpreta su triunfo dándole la mayoría absoluta del gobierno, lo que sin duda me parece atentatorio contra la gente y contra la democracia, básicamente porque no habrá control ni freno alguno.

Por eso me parecía interesante hablar ahora de todo esto y mis ideas, todo junto.

De los analfabetos que saben leer.

Todavía se considera un logro que algún país latinoamericano consiga la alfabetización de su población, quiero decir, todavía es noticia que algún pueblo lo consiga. Pero tanto desde nuestra propia experiencia en el aprendizaje como de la cotidianeidad podemos descubrir que hay algo que diferencia a unos de otros.

Recuerdo que cuando estudiaba en la educación media tenía compañeros que leían con una dificultad notoria y que si eras capaz de leer expresivamente ya destacabas del montón. Hoy en día puedo poner el ejemplo de cuando le estoy enseñando a usar el PC a una persona, a veces esa persona no es capaz de entender qué dice un mensaje del sistema para saber si hay que aceptarlo, rechazarlo o cancelar la operación que esté haciendo, por ejemplo, en el propio sistema operativo, generalmente Windows.

Entonces, de la propia situación cotidiana uno puede encontrarse con que hay personas que no son capaces de utilizar el lenguaje de manera práctica, más que para tareas sencillas. Esto es lo que significa “analfabetismo funcional” y en Latinoamérica es un problema grave.

¿Y por qué es un problema?

Más allá de que una persona no pueda descifrar un error del PC, la incapacidad de utilizar el lenguaje, es fácil de comprender que acarrea problemas mucho más graves. Así como no pueden descifrar un mensaje de error, tampoco podrán comprender un mensaje de advertencia de alguna complejidad en la calle o en el trabajo, entender su propio contrato de trabajo, un manual de instrucciones o la sección de política de un periódico.

Un analfabeto funcional es una persona que sólo puede emplear el lenguaje para tareas simples, con un vocabulario limitado, lo que les provoca problemas al intentar desarrollar ideas más complejas o tratar de entenderlas cuando otros se la explican.

No sé si todo el que llegue a este artículo habrá leído Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, pero entre otras cosas retrata una sociedad estamental, en que los miembros menos privilegiados sólo son capaces de comprender instrucciones sencillas y simplemente ser buenos peones de los alfas. Latinoamérica, en ese sentido es igual a la historia, con más o menos brutalidad, una buena parte de la población es incapaz de entender lo que lee o de comprender ideas de cierta complejidad. Y esto, tal como en la novela hace que, a la vez que tranquilas, las sociedades sean desiguales.

Muchos datos dan a entender que un porcentaje de la población es analfabeta funcional por el hecho de no haber terminado su educación formal, lo cual en parte tiene sentido porque esas personas casi con seguridad no podrán comprender ideas de alguna complejidad. Pero yo diría que un análisis de este tipo es insuficiente sin exámenes serios a una muestra poblacional.

Hay un estudio completo pero relativamente viejo de la UNESCO (del año 2000) donde se repasa la situación de unos cuantos países de Latinoamérica: Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Paraguay y Venezuela [REF]

Según esta obra, incluso los países con mejores niveles de alfabetización, cuentan un nivel de deserción escolar bastante grande, bordeando el 40% sin contar que el nivel educativo no es precisamente genial.

Los resultados dan a entender que un gran porcentaje (sugiero leer los datos, es un PDF bastante largo) de la población tiene dificultades para desenvolverse en la sociedad, aunque el porcentaje de sus respectivas carencias y el tipo de carencias educativas varía por nivel educativo, socioeconómico y territorial.

Pero un aspecto que es bueno de hacer notar es que las personas con un bajo nivel de alfabetismo funcional es su contacto con los medios de comunicación. Y para eso es recomendable ver el siguiente video que trata exactamente acerca de este asunto

El video anterior está focalizado en Chile y deja patente el hecho de que la mayor parte de la población tiene algún grado de analfabetismo funcional que provoca que, por ejemplo, no sean capaces de procesar información compleja (excepto fútbol o espectáculos), lo que les vuelve vulnerables y poco críticos.

Es esto último lo más triste, pues un analfabeto es una persona que con casi toda seguridad no pensará criticamente cuando lo necesite, lo cual si pensamos que las sociedades latinoamericanas están compuestas de una base de personas con una carencia intelectual importante, hace que muchas cosas no puedan cambiar. ¿Qué se puede esperar de una sociedad de analfabetos funcionales?

Lo que me preocupa es que las elites latinoamericanas, que, en general no se esfuerzan demasiado en desarrollar nuevos modelos de negocio y tienden a conformarse con lo que han hecho siempre, estén conformes también con el nivel educativo de sus sociedades, buscando implícitamente que éste orden se mantenga.

Leer más:

Europeístas versus pro-yankis

Typical American House

Siempre he creído que el derechista latinoamericano es un especímen sumamente pro estadounidense, pero no estoy hablando de política exterior, me refiero a las cosas simples de la vida y de ahí en más. Y es desde ese punto que otro grupo de personas, más pobres pero digamos, todavía de clase media, se sienten estimuladas a seguir el ejemplo estadounidense y lo ven como el no va más.

Es más bien raro que la gente vea los modelos europeos nítidamente y lo que durante el siglo XX y XXI se ha estado importando es el modelo “gringo” de hacer las cosas. Cuando una persona piensa en éxito, piensa en una casa grande con un patio grande, con el buzón cerca de la vereda y una piscina, tal cual son las casas de allí. Hay gente que va al mcdonalds a almorzar porque tiene unos cheques de restaurante y cree que ha logrado algo en la vida. En el fondo la gente cree o creía más antes que imitar al estadounidense de las series y películas era como conseguir el éxito, el desarrollo humano. Y de verdad que la american way of life de las películas es idílica.

Y aquí continuamos por décadas hablando de desarrollo, limitándolo más que nada a un asunto numérico, creíamos que el desarrollo era tener un PIB per cápita muy grande, cualquier otra cosa sonaba a comunismo. El comunismo, esa idea a la que todo yanqui de bien le tiene un pavor casi irracional.

Pero seguro que antes de Internet y antes de tener acceso a tanta información, esto era disculpable, primero porque está más cerca culturalmente y porque los otros ejemplos estaban realmente lejos y no sabíamos nada de ellos.

Fuera de que hoy muchos países latinoamericanos han elegido gobiernos que le dan la espalda a los EE.UU. hoy además podemos entender que aquel Estados Unidos, al que aún adoramos, no era el ejemplo que pensábamos que era. Con un sistema de salud deplorable, con un sistema educativo basado en el ánimo lucrativo, con un modelo económico totalmente neoliberal, para que quede claro: “Que cada quién se las arregle como pueda con lo que tenga” y que hoy está creando una brecha económica muy grave entre estadounidenses.

Y siempre me pregunté por qué rayos la gente nunca miró el ejemplo de Europa y nunca exigió un Estado garante de derechos, un Estado de bienestar, digámoslo de otra manera ¿por qué EE.UU gusta tanto con lo injusto que puede llegar a ser? En otro artículo voy a comentar algo muy relacionado con la capacidad de la gente de exigir cosas.

Las “cosas” no son gratis, se pagan, pero pensamos en todos y lo pagamos entre todos (a través de los impuestos). Ese creo que es el “ejemplo de Europa” y del Estado de Bienestar, con matices de país a país pero en el fondo es eso. Hay sectores que no se pueden mercantilizar, las farmacias no pueden ser un negocio monopólico, la salud ha de ser asequible, la educación no puede ser un negocio, si alguien no tiene trabajo, se le ayuda a conseguirlo y a comer mientras lo encuentra. Es un modelo donde también la cooperación tiene un lugar importante, la más notoria es que a través de la Unión Europea (que ha servido como ejemplo para otros continentes) los países ricos cooperan con los pobres y no ahondo más por espacio.

No es un modelo perfecto, pero es por algo así por lo que abogo, una sociedad con deberes pero también con derechos, una sociedad que realmente sea común, no individualista y donde no todo vale, donde el criterio de la rentabilidad no es el único que cuenta. Pero muy pocos miran para allá y el latinoamericano de derecha con el de izquierda siguen en un maníqueo debate entre ser como Cuba o ser como EE.UU.

Por las fronteras de México y Estados Unidos pasan no sólo mexicanos sino centroamericanos por montones pensando en tener una mejor calidad de vida pero si bien algunos lo logran, muchos ni siquiera consiguen ser tratados dignamente, no consiguen siquiera integrarse en la sociedad, no consiguen dejar de ser pobres, no consiguen pasar de pertenecer a un gueto donde nadie habla inglés. Ni hablar de la casita grande con pasto cortado, el buzón frente a la puerta, el perro y la piscina. Algunos difícilmente podrían regularizar su situación migratoria.

Pero ese es el ejemplo que se nos vendió y que quiero creer, estamos dejando de aceptar como válido.

Leer más:

En el pasado artículo ya hablé de la educación superior estadounidense y su naturaleza financiera.

La imagen superior pertenece a CGPGrey se titula Typical American House y es Creative Commmons: Atribución.

Sobre por qué la educación chilena debe cambiar

En ocasiones anteriores hemos hablado acerca del problema de la educación en Chile, entendemos que hay un problema de acceso pero también un problema con quienes sí acceden a esa educación una vez que salen de ella.

En otro blog encontré un artículo titulado “El porqué de la burbuja universitaria en Estados Unidos” que a pesar de hablar de aquel país, revela cómo funciona el modelo educativo como negocio y cómo puede destruir la economía y la sociedad.

Este documental explica que el modelo de créditos con aval o garantía estatal sólo genera una burbuja financiera en que los costos de la educación superior son increíblemente altos, la única manera de aprovecharlos es yendo a un banco, pero la capacidad de pago de los estudiantes es reducida porque no todos pueden encontrar un empleo que les permita devolver un crédito equivalente al de una hipoteca (27 mil dólares al año en promedio es lo que cuestan los estudios allí).

En Chile exceptuando el monto que es inferior (aunque sube terriblemente con los intereses e igualmente es similar a una hipoteca en este país) la realidad es la misma y el modelo idéntico. Es más, puse en Twitter hace un rato que la impresión que me da este modelo es que aunque el nivel de renta aumentase de manera importante, con éste modelo de educación superior, el monto del arancel simplemente se inflaría hasta llevarlo al máximo nivel posible.

Además está todo el tema del marketing involucrado, es decir, que hay toda una mitología respecto al título universitario y lo que provoca en el alumno por lo que vale la pena (supuestamente) hacer tamaña inversión que al final puede terminar hipotecando tu vida. En el fondo, que el ir a la universidad está sobrevalorado.

El documental es interesante, sobre todo su primera parte, aunque luego se pone catastrofista y no sé si tiene sustento, pero eso en la segunda parte donde empieza a hablar de las consecuencias y del estado en que quedará Estados Unidos.

No estoy de acuerdo por ejemplo, en empezar a recomendar a personas que eviten por completo la idea de ir a la universidad porque pueden quedar hipotecados de por vida, pero quizás, quizás es una decisión que no debería estar en manos de un chico de 17 años.

Como dice el bloguero, la primera parte del documental subida a YouTube de 10 minutos está traducida con subtítulos, si quieren, pueden ver el resto en el documental integro en inglés. Se llama College Conspiracy (no me gusta el nombre pero es el que es).

Rastani: ¿Sinceridad o FUD?

Anoche muchos tuvimos la oportunidad de ver una entrevista que la BBC hizo durante un noticiero a un “trader”, es decir, a uno de esos personajes de la economía que invierten o venden productos financieros de inversión o trabajan para ellos. El caso es que este personaje dijo cosas muy fuertes, pero mejor es que veamos directamente qué es lo que ha dicho.

Está diciendo lo siguiente (la traducción completa en este comentario)

Escuchadme, cualquiera que esteis escuchando. Esta crisis económica es un cancer, si estais esperando, esperando simplemente a que se vaya, hará como un cancer y se expandirá. Lo que debeis de hacer: estad preparados, no es el momento de esperar a que el gobierno arregle las cosas. Los gobiernos no mandan sobre el mundo, Goldman Sachs sí. Ni Goldman Sachs ni a los grandes fondos les importan los planes de rescate.

Entre otras cosas, y el debate a partir de estas declaraciones se ha partido entre quienes creen lo que ha dicho y quienes creen que miente.

¿Pero dice una cruda verdad o pretende crear incertidumbre?

Me fue muy útil hace mucho tiempo leer un artículo acerca de cómo funcionan los mercados financieros, que ya les mostraré al final del artículo, pero una de las cosas que aprendí, es que en el mundo financiero no sólo existen vendedores de acciones y compradores, la especulación va mucho más allá. Muchos de estos productos financieros están asociados a la inversión pero a través del crédito, no necesariamente de la compra de participación.

Varios de estos personajes que compran y venden productos financieros, no solamente ganan dinero apostando al éxito de un negocio sino que algunos también lo hacen apostando a la pérdida, si no lo has escuchado antes es dificil de entender pero leyendo el artículo que enlazo al final está sencillamente explicado. Existen seguros financieros para proteger inversiones, haciendo que ganes dinero aunque tus acciones o tus bonos se vayan a pique y me da la impresión que es a lo que juega Alessio Rastani.

Supongamos que se genera un pánico financiero y tengo CDS al desnudo, todo lo que tengo que hacer es comprar a precio de huevo las acciones o bonos de determinada compañia a los incautos y así poder obtener el pago del CDS.

No soy un experto financiero pero existen muchos otros métodos para ganar cuando las cosas van mal, por lo que hay que tener mucho cuidado con quienes pregonan malos vaticinios pues pueden ser parte interesada.

Leer más:

La revolución y la autocrítica

Dos ideas que se me vienen a la mente en este momento. Es una crítica bien habitual a los movimientos de izquierda que gobiernan algún país o región en el mundo, aunque es también aplicable al resto de la política mundial.

Hay algo que cuando hablo con determinadas personas me desespera, es su nula capacidad de ver defectos en sí mismos y en los gobiernos que ellos defienden.

De verdad, me cuesta confiar en el discurso de quienes son capaces de defender ciertas dictaduras de acuerdo al color político que defienden. Eso me produce desconfianza, pues si son capaces de defender y minimizar lo que hace una dictadura exterior, serán también capaces de defender tropelías mayores o menores dentro de sus propios partidos locales o peor aún, gobiernos que logren localmente. Y estoy hablando sobre todo de votantes, no de políticos con cargos.

El instinto humano que nos hace defender y exigir respeto por una religión debe estar muy cerca de aquel que nos hace defender una postura política o un equipo de fútbol y muy lejos de la zona del cerebro donde se encuentra nuestro sentido de la duda.

¿Qué clase de revolución puede provocar un montón de gente bien intencionada pero sin capacidad escéptica? Nada más y nada menos que realidades similares a las que hoy vivimos pero con diferencias de modo, no de fondo. Quizás lo que necesitamos es una revolución escéptica, una revolución dentro de la sociedad, no provocada desde la masa hacia la clase política.

Y como todo esto empieza a sonar a palabras bonitas, será mejor que lo explique claramente.

Nos sorprendemos cuando nos damos cuenta que los avances tecnológicos en los últimos doscientos años superan con creces a los de la humanidad durante todo el resto de su existencia. Lo que nos llevó a este nivel fue sin duda la aparición del método científico.

Si hay algo que me fascina de la ciencia es que procura trabajar de tal manera de no contaminarse con sesgo alguno, partiendo por el científico a cargo del experimento. Que yo sepa no hay ciencia de izquierda ni de derecha.

Del método científico proviene el denominado pensamiento crítico, que no es otra cosa que el tipo de pensamiento utilizado por un científico cuando está buscando conocer la verdad respecto de algo, evitando que cualquier sesgo y cualquier imprecisión lo eche a perder todo.

El pensamiento crítico no es sólo para la experimentación, sino que para todo proceso mental que consista en buscar la verdad respecto de algo.

Uno de los aspectos más relevantes, tanto al experimentar como al buscar cualquier clase de respuesta al fenómeno que fuere es la sinceridad intelectual. Es la actitud opuesta al dogmatismo y al partidismo. Significa que soy capaz de reconocer los defectos y las virtudes de una política (o de la idea que sea respecto a la resolución de determinado problema) evaluando sus consecuencias en vez de otras variables arbitrarias.

¿Y por qué es necesario todo esto? Porque es tan importante detectar los errores de los demás como los propios para conseguir una sociedad más justa. No basta con que nos hagan caso, sino que no nos estemos engañando a nosotros mismos.

Luego de estas líneas espero que se entienda por qué no me gusta la política partidaria en general o el socialismo del siglo XXI, más que nada por cómo se ha desarrollado en la práctica y por su apoyo a una dictadura (Cuba) y a varios otros regímenes que violan sistemáticamente ciertas libertades civiles (como Irán por ejemplo). Las social democracias y el capitalismo también apoyan esto pero a lo que voy es que el socialismo del siglo XXI no es en mi opinión un modelo ejemplar que seguir (aunque teóricamente podría cambiar).

La revolución escéptica vendrá cuando los niños sepan pensar críticamente y no sea un concepto extraño, tal vez lo sepamos porque el maniqueísmo (esto de dividir entre dos grandes grupos a la población “o estás conmigo o estás con los otros“) político sea una vieja costumbre olvidada.

Cuando algo así ocurra, realmente nos podremos empezar a plantear vivir en una sociedad más justa.

Lee también

Las elecciones primarias argentinas

En Argentina tienen un sistema pre electoral bastante especial, que significa que existe un paso previo a las elecciones, que todos conocemos como elecciones primarias, pero en Argentina es obligatorio participar incluso si no eres militante de un partido. El siguiente video explica cómo funciona:

Hay gente a quien le parece una estupidez, otras lo consideran el sumum de la democracia puesto que incluso los candidatos que vas a elegir los elige la gente, el dedazo es imposible o al menos ilegal.

¿Qué te parece este sistema?

Leer más:

Nota: El video me lo mostró @sra_ana de Twitter.